miércoles, 19 de septiembre de 2012


Feininger: “La fotografía es el único lenguaje inteligible por todos”

La fotografía es el lenguaje de la imagen, el único inteligible en cualquier parte del mundo y  por ello precioso y único. Sin embargo, del mismo modo que la palabra, hablada o escrita,  puede utilizarse de forma inteligente para transmitir conocimientos, comunicar ideas y estimular la mente o bien desperdiciarse en discursos vacíos, la fotografía puede ofrecer al espectador algo que realmente vale la pena observar o, por el contrario, hacerle perder el tiempo con imágenes vanas. Por ello, la cualidad más importante de una fotografía es su contenido.

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Desgraciadamente, la mayoría de las personas valora la efectividad de una fotografía de acuerdo con su ejecución técnica. (...) [La técnica fotográfica] bien empleada, es indispensable para extraer todo el potencial del sujeto y de la imagen. De hecho, la considero tan importante que acabo de publicar un libro -La esencia de la fotografía- dedicado enteramente a la “gramática y sintaxis fotográficas” tal y como yo las entiendo. Es la base del presente trabajo, que concebí como la otra mitad de una unidad.

Ahora, sin embargo, no pongo el énfasis en los problemas técnicos sino en los pensamientos e ideas, en ver, sentir y pensar. ¿Por qué tomé en concreto esta fotografía? ¿Qué vi en este sujeto en particular? ¿Qué provocó en mi mente? ¿Qué quise decir con esta fotografía?

Al trabajar de forma independiente, soy libre para elegir el tipo de trabajo que quiero realizar y, a diferencia de un reportero gráfico, me interesan principalmente los aspectos de la naturaleza y las creaciones del hombre y no tanto las personas, por lo que generalmente no me siento forzado a tomar decisiones sobre las instantáneas antes de soltar el obturador. Normalmente me tomo un tiempo -tiempo para estudiar, desde todos los ángulos, el sujeto de la imagen que estoy contemplando, tanto literal como figuradamente, e incluyendo, si fuera necesario, su relación con las personas y el entorno.

Por ello, cuando encuentro un sujeto interesante, nunca asumo que la primera visión es también la mejor. Casi siempre, presuponiendo que dispongo de tiempo, un estudio adicional revelará otras y a menudo mejores posibilidades para una eficaz interpretación. En este sentido, presto especial atención a la influencia de luces y sombras, a la perspectiva, el fondo y la escala. A continuación tomo una serie de fotografías, todas ligeramente diferentes, de entre las que después elijo la mejor.

Feininger con su cámara de fabricación casera
Feininger con su cámara de fabricación casera, sin fecha

© AndreasFeiningerArchive.com
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Mi enfoque de la fotografía se basa en la vista potenciada por el interés del sujeto. Creo que nadie puede hacer fotografías impactantes o provocadoras a menos que esté interesado en el sujeto. Personalmente, sólo considero los sujetos que captan mi interés, porque he comprobado que ese interés es la chispa que estimula mi creatividad. Sin él, por muy importante que sea el sujeto como tal, mis fotografías no serán mejores que la media. El interés es, por supuesto, una cuestión personal. Lo que a mí puede estimularme -por ejemplo, el círculo de una tela de una araña enjoyada con gotas de rocío o una concha rota que parece una escultura- puede que no tenga sentido para una persona particularmente interesada en la gente.

Personalmente, prefiero el blanco y negro al color. Cuando trabajo en color, no tengo prácticamente ningún control sobre el aspecto de mi fotografía tras soltar el obturador, mientras que en blanco y negro el control que tengo sobre el efecto de la imagen después de revelar la película es prácticamente ilimitado.

Nunca fotografío ni tan siquiera el sujeto más interesante a menos que lo considere fotogénico. En este sentido, las cualidades que considero son: color, luz, contraste, perspectiva, movimiento, fondo y tono global -es decir, los elementos del diseño gráfico-,  pues, si estas cualidades no están bien presentes, la fotografía, por muy importante que sea su contenido, nunca podrá ser una imagen artísticamente satisfactoria.

(...)

Finalmente, creo que un fotógrafo creativo debe tener valor para recorrer su propio camino, por poco ortodoxo o incluso contrario a los tabúes actuales que pueda resultar. A mí personalmente me han calificado de romántico, distante, artificioso, farsante, arrogante... No me preocupa. Sólo si me siento libre de prejuicios soy capaz de realizar fotografías de las que puedo sentirme orgulloso. Mis libros de fotografía no venden los millones de ejemplares que venden algunas novelas populares. No están pensados para todo el mundo, se dirigen a un público sofisticado que es lo suficientemente imparcial y libre de prejuicios como para disfrutar de imágenes e ideas nuevas, un público interesado en lo que tengo que decir sobre mi trabajo, porque “hablamos el mismo idioma”.

Nueva York, abril de 1993


Museu d’Art

Espanyol Contemporani,

Palma

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